No, definitivo, a PISA
Una evaluación que no me sirve para nada
La Conselleria ha dado a conocer los resultados de la evaluación diagnóstica de segundo de Primaria… Si a eso se puede llamar dar resultados, claro.
La única información: los alumnos valencianos de ese curso tienen un 8 en Matemáticas y un 8,6 en Lengua.
Con esta brevedad, la única conclusión que se puede sacar es: pero qué políticos más maravillosos que tenemos y, por supuesto, qué sistema educativo en el que la nota más repetida de los alumnos en Lengua ha sido el diez. Vamos, para qué innovar y hacer nada, si esto funciona fenomenal. ¿Qué podemos pedir a un sistema educativo donde el 80% de los alumnos sacan más de un siete? Es que nos quejamos de vicio.
Sí, es ironía, pero es que una información oficial tan rácana sólo requiere un análisis tan superficial. A partir de aquí, el análisis no puede estar refrendado por datos, porque claro, los responsables de dárnoslos, no lo hacen.
Para empezar, diré que esta evaluación diagnóstica es curricular, es decir, se le pregunta al niño sobre el currículo que corresponde a ese curso. Ni más, ni menos. Es decir, si oficialmente se le pide al niño saber restar números de dos cifras en segundo de Primaria, pues se le pone una resta de números de dos cifras. Por lo tanto, no es una evaluación progresiva, sino si cumple unos objetivos. A esa temprana edad, pues está bien que los niños y niñas superen el cinco. Además, es una edad en las que se asientan las bases mentales para el futuro. Digamos que las carencias aquí se desarrollan en Secundaria en forma de fracaso escolar (un poco exagerando y generalizando, pero vale).
Claro, podemos decir: si la nota más repetida es un ocho, quiere decir o que el examen es muy fácil o que se le exige muy poco al alumno. Si el examen es fácil, la nota es alta. Si los objetivos que se le piden son bajos, es un listón fácil de saltar. Por tanto, o admitimos el análisis superficial del principio, o cualquiera de estos dos casos significan que aquí alguien nos está engañando. O el evaluador, o el legislador (¡anda, si es el mismo!)
Un inciso, esto va a cambiar, porque la LOE habla de evaluar las competencias básicas, que es el otro modelo de evaluación (más parecido al informe PISA), más progresivo (uno puede ser más competente o menos, y eso de ser perfecto en una competencia no es tan sencillo). No es tampoco jauja si quien evalúa es juez y parte, pero bueno. Por cierto, la Comunitat, Extremadura y Castilla La Mancha son las únicas comunidades españolas que no se apuntan al informe PISA 2009.
Seguimos.
Y punto pelota. No hay más datos. Los niños y niñas de la Comunitat sacan un ocho y no sabemos siquiera qué nota sacan en Alicante/Valencia/Castellón. Ya no hablemos de qué nota saca tal centro. Por tanto, me atrevo a decir que no es posible que todo esto sirva para tan poco. En la Administración dirán que es para consumo interno, lo que viene a significar que a la sociedad, a los padres y madres de alumnos, esto no les interesa para nada. No sé, a lo mejor somos tontos y es bueno que cuiden en tal grado de nosotros. No vayamos a conocer cosas y darnos por pensar o algo así.
Lo que, desde mi punto de vista, va muy en contra de la libertad de elección de centro. Es un tema muy manido. Yo, como madre o padre, quiero decidir en qué centro estudiará mi hijo. Y mis criterios de elección parece que se reducen a, para algunos, si el cole está cerca de casa; para otros, la enseñanza moral (familias que quieren una formación cristiana, sobre todo, y optan por la concertada) del niño; otro grupo, que quieren línea en valenciano y un grupo más reducido (tampoco está disponible en toda la geografía) que optan por la enseñanza diferenciada. Todos ellos, también analizan los servicios del centro: si tienen comedor y transporte escolar. Y luego está, totalmente lícito, el “porque me da la gana llevarlo a ese”. Válido, por supuesto.
Para todos estos padres, indagando un poquito, tienen información de los centros. Tienen derecho a conocer el proyecto educativo de centro, y aunque el sistema no se preocupe mucho de hacerles accesible esa información, si se preocupan, la consiguen.
Ahora me pregunto: ¿A ningún padre y madre le preocupa la calidad del centro? Estoy segura que sí. Incluso, a la gran mayoría. Uno puede decir lo llevo al cole al lado de casa… pero si es bueno. Si no, me busco otro.
Se podría hablar mucho de esto de la calidad. Por ejemplo, qué rotación hay en el claustro, si son todos interinos que van y vienen y no siguen toda la etapa educativa con mi hijo, o son docentes con experiencia. Por ejemplo, si el centro participa en programas de innovación, tecnológicos, etc. En fin, cosas variadas.
Y aquí me atrevo a decir, un elemento fundamental de calidad son los resultados. Parece lógico, ¿no? ¿Hay muchos o pocos niños que terminan en la universidad?¿Aprenden o no aprenden inglés?¿Hay fracaso escolar o no en ese centro? En definitiva, datos.
Bueno, hoy en día, el único dato público, que la ADministración publica pero esconde (hay que saberlo buscar) y que sólo el esfuerzo de algunos medios de comunicación permiten que se conozcan públicamente son los resultados de Selectividad. Claro, si estás en un cole de Primaria, poco te ayuda.
Ahora la Administración dice que habrá una evaluación cada dos cursos. ¿Y los resultados? Pues eso, para consumo interno. Y al padre que va al colegio A, qué le importa que la Comunitat saque un ocho de media si en su colegio el nivel es de cuatro? Se ve que nada, que es consumo interno. Es cierto que algunos coles informan de sus resultados, particularmente, a los padres. Pero bueno, ¿y el otro cole del pueblo? ¿Saca mejores resultados? ¿Por qué?
Por tanto, para estar más cerca de la libertad de elección de centro, entiendo yo que necesito información para poder elegir. Y esa información, esa transparencia del sistema educativo, nadie está dispuesto a dármela. Ni nadie, se ve, la defiende. Todos los agentes “oficiales” (sindicatos, conselleria, Fapas) se cuidan mucho de hablar de datos centro a centro. Vade retro.
Pues yo lo contrario. Que me digan todas las peculiaridades, que es verdad que no es lícito comparar situaciones y situaciones, colegios en determinados barrios con otros, con mucha presión de alumnos inmigrantes y con poca, etc. Todas las puntualizaciones del mundo. ¡Pero yo quiero más información! Y quiero saber qué colegios funcionan en mi ciudad. Y como ya se han hecho dos evaluaciones en 2º de Primaria, quiero comparar ambas para saber si mejoran o empeoran. Y con esos datos, decidir, ahora que mi nene todavía no va al cole, a cual llevarlo. Estoy dispuesta a sacrificar cosas como la cercanía a casa si vale la pena, pero claro, como no puedo elegir el mejor colegio, porque nadie me dice cual es, pues el de al lado de casa estará bien. ¡Tiene un ocho! ¡Como todos! ¿Qué mas da cuál?
Carpetazo a la jornada continua
La Conselleria ha dado carpetazo a la jornada continua.
Como defensora de la libertad de elección de centro, en teoría, debería criticar tal medida, ya que va en contra de que los padres, como miembros de una comunidad educativa y, por tanto, de un consejo escolar de centro, pueda participar en decidir cómo queremos que sea el colegio que llevamos a nuestros hijos.
Pero digo bien: en teoría. La verdad es que dar carpetazo a este tema es un alivio para los pmadres.
La experiencia dice que la convivencia de un centro que estudia la aplicación de la jornada continua se deteriora. Pmadres contra pmadres, porque siempre hay un grupo que le va bien, y otro que le va fatal… y por medio, el claustro, metiendo cizaña (perdón por la expresión, pero es así) dando todo tipo de argumentos a favor de una jornada continua. Porque, hay que recordarlo, entre sus argumentos, el único que tiene jornada continua es el docente, porque con eso de las actividades extraescolares por la tarde, el niño no tiene jornada continua ni nada. Tiene concentración matinal de las asignaturas y todo tipo de cosas por la tarde, atendidos por personal que, recuerdo, no es docente (monitores y tal) y usualmente, a costa del bolsillo de los pmadres. Y eso en el mejor de los casos: en el peor, un chaval metido en casa desde las dos de la tarde, renegociando al alza los horarios de play porque ahora está más tiempo en casa.
Está bien que exijamos a la Administración que pague esas jornadas extraescolares. Se suele decir, menos para la F1 y la Copa América, y más para la educación. Bueno, pues si han de dedicarlo a la Educación, creo que hay muchas más necesidades que pagar a miles de monitores para que permitan ‘desperdiciar’ una plantilla de casi 50.000 docentes todas las tardes del año.
En Extremadura, creo que la única autonomía (no recuerdo si también Castilla La Mancha) que contrata directamente a esos monitores de actividades extraescolares, contrata a más de 2.000 monitores cada año. Por cierto, que este año este colectivo se ha manifestado por “la mejora de las condiciones laborales”. Por cierto también, un colectivo al que no se le exige tener Magisterio, de hecho, ninguna equivalente. La cosa es curiosa: con la llegada del nuevo Espacio Europeo de la Educación Superior, la formación de los docentes se hace mucho más intensiva, se crea un master para Secundaria y Magisterio pasará a ser Grado (licenciatura, para entendernos). Pues bien, por un lado aumentamos la formación y exigencia a la plantilla docente y por otro queremos que un tercio del día, los niños pasen a estar atendidos por personas sin titulación docente
En fin, que la jornada continua es muy buena idea, pero para hacerlo bien necesita de muchos muchos recursos. Y, lo siento, no tengo yo claro que la Administración decida dejar de utilizar unos recursos (humanos) por las tardes para gastar dinero público en contratar más recursos (para cubrir esas tardes).
Por ejemplo, sería más útil gastar ese dinero en refuerzo para evitar el fracaso escolar. Por ejemplo, pagar a los profesores que participan en el Plan Exit o extender ese plan a todo el año, y no sólo al raquítico julio.
Lo dicho, en el plano teórico, la jornada continua, siempre que la familia pueda elegir centro (uno con o uno sin jornada continua) no tiene por qué ser mala. Eso es la libertad de centro… Pero bueno, empezando que sólo podemos elegir en la práctica al centro que está al lado de casa, mejor dejémoslo estar.
